Ushuaia 07 de septiembre 2025.- Aunque Ushuaia concentra más del 90 % del turismo antártico mundial, Argentina se ha rezagado en un área clave: la logística y el soporte a programas nacionales y extranjeros en el continente blanco. Mientras países como Chile y Nueva Zelanda han desarrollado hubs antárticos que les generan prestigio internacional y beneficios económicos millonarios, Argentina se limita a sostener su propio programa, sin capitalizar plenamente su posición estratégica.
Desde FINNOVA, la fundación privada que impulsa políticas públicas de largo plazo para Tierra del Fuego, se lanzaron tres iniciativas para 2025: un estudio de competitividad internacional, la conformación del Clúster Antártico Ushuaia y la organización de la Expo Antártida Siglo XXI. El objetivo es claro: posicionar a la provincia como la conexión óptima entre la Antártida y el mundo, generando consensos, datos y propuestas que trasciendan coyunturas políticas.
El general (R) Edgar Calandín, ex comandante del Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR), señala que Argentina debe tomar medidas concretas para recuperar protagonismo: iniciar vuelos regulares desde Tierra del Fuego con el nuevo avión BT-67 impulsado por MIRGOR, transformar la Base Petrel en un centro científico y logístico de primer nivel, y crear una Agencia Nacional Antártica que unifique la conducción, hoy dividida entre el Ministerio de Defensa y Cancillería.
El BT-67, un avión versátil y preparado para operar en condiciones extremas, permitiría llegar a la Antártida profunda sin depender de otros países y brindar servicios a programas extranjeros, fortaleciendo el rol de Ushuaia como plataforma de cooperación internacional. En paralelo, la modernización de la Base Petrel —con aeródromo, muelle operativo, laboratorios y centro SAR— podría convertirla en el eje del nuevo sistema antártico argentino, articulando medios marítimos y aéreos.
Calandín contrasta la situación con la de Chile, que convirtió a Punta Arenas en un polo antártico mundial gracias a una política de Estado sostenida, infraestructura física e institucional, más de 200 vuelos por temporada y un ecosistema integrado de empresas, universidades y servicios.
El ex comandante advierte que en Argentina el problema no es la falta de recursos, sino de organización y visión estratégica. Sostiene que la logística antártica del siglo XXI requiere una articulación real entre Estado, sector privado y mundo académico, con reglas claras y continuidad.
Para FINNOVA, el testimonio de Calandín confirma que el futuro de Ushuaia como puerta de entrada natural y estratégica a la Antártida depende de decisiones que se tomen hoy, con una planificación institucional seria, inversión logística y una visión de largo plazo que alinee a todos los actores.