Ushuaia 08 de septiembre 2025.- La Cámara Empresarial de Tolhuin reclamó al gobierno provincial soluciones urgentes frente a los reiterados cortes de energía que, aseguran, ponen en riesgo empleos y la continuidad de numerosos comercios. La situación se agravó con interrupciones nocturnas programadas por tareas de mantenimiento en la usina local, afectando barrios clave y rubros sensibles como alojamiento, gastronomía y panaderías. Esto obligó a muchos comerciantes a suspender servicios o trabajar con ingresos reducidos, debido a la baja en la demanda y las complicaciones logísticas.

Empresarios que durante años se sostuvieron gracias al turismo de fines de semana largos y escapadas provinciales advierten que la inseguridad del suministro ya provocó que visitantes dejen de elegir Tolhuin como destino. “Si no tenemos energía, no podemos dar servicios”, resumió un referente gastronómico que evalúa la compra de generadores o la reducción de horarios y personal para recortar gastos. La protesta realizada en la delegación de Gobierno dejó en evidencia que la paciencia del sector se agotó.

La pérdida económica es significativa: hoteleros, dueños de cabañas, comercios y panaderías reportan caídas abruptas en la facturación, mientras los costos fijos —alquileres, salarios y proveedores— se mantienen. Varios pequeños emprendimientos analizan si es viable continuar en un escenario con cortes frecuentes y altos gastos para paliar sus consecuencias. Los dirigentes empresariales alertan que esta merma en la actividad puede derivar en despidos y cierres con un fuerte impacto en la economía local.

Desde el gobierno provincial se anunciaron medidas paliativas, como bonificaciones a usuarios afectados y la programación de trabajos para estabilizar el servicio. Sin embargo, comerciantes y referentes del sector califican estas acciones como insuficientes y reclaman inversiones estructurales y soluciones inmediatas que aseguren el suministro, especialmente en temporadas altas.

Entre las propuestas que circulan figuran la creación de una cooperativa eléctrica y planes de infraestructura para reducir la dependencia de la usina local y ofrecer un servicio confiable. Por ahora, las alternativas siguen en debate, mientras los comerciantes afrontan pérdidas diarias y un daño creciente a la imagen turística de la ciudad.

La falta de electricidad en horarios críticos obliga a reducir planteles, limitar servicios como comidas calientes o calefacción en alojamientos, e incluso derivar clientes a localidades vecinas con suministro estable. Para un destino que basaba parte de su atractivo en ser “la escapada” del fin de semana, el riesgo de un deterioro irreversible en su reputación crece con cada nuevo corte.