Ushuaia 05 de diciembre 2025.- En una dramática entrevista por Radio Provincia, Vilma Montoya, trabajadora estatal con 33 años de aportes y paciente oncológica, expuso la situación límite que atraviesa tras quedar sin cobertura médica en plena lucha contra un cuarto cáncer, esta vez acompañado por un tumor maligno en el esófago y complicaciones hepáticas.
“Perdí parte del tratamiento porque la obra social cortó todo. Yo no sé a quién recurrir. Mi cáncer no puede esperar”, afirmó entre lágrimas, describiendo dolores constantes, falta de medicación básica y la imposibilidad de acceder a estudios, calmantes y tratamientos esenciales.
Montoya relató que la farmacia de la obra social no tiene medicamentos, que perdió turnos con especialistas y que incluso un producto tan básico como una crema para aliviar la piel lastimada tras la cirugía mamaria le fue negado: “Me la quitaron aunque expliqué que me la necesitaba para poder mover el brazo sin dolor”.
“El gobernador lo sabe todo, pero no le importa”
La vecina aseguró haber golpeado todas las puertas institucionales. Presentó una nota a Fiscalía de Estado, acudió al Juzgado —donde aclaró que no podía pagar un amparo— y durante un mes y medio se acercó a Casa de Gobierno sin obtener una sola respuesta:
“Este señor es insensible. No le importa nada. Para mí es un inútil, un ladrón, y lo digo sin vergüenza. La gente se está muriendo y él mira para otro lado”.
Montoya sostuvo que el propio personal judicial reconoce que son decenas los pacientes en la misma situación, y que la obra social provincial está completamente quebrada: “No hay medicamentos, no hay auditor, no hay respuestas. La farmacia está vacía. ¿Para qué están los empleados? ¿Para poner un sello?”.
“¿Dónde está la plata que nos descuentan a los trabajadores?”
La denunciante también apuntó contra el manejo de fondos del gobierno:
“El gobernador descuenta a miles de trabajadores todos los meses. ¿Dónde está esa plata? ¿Cómo puede ser que no podamos elegir otra obra social si esta está destruida?”.
Montoya describió una vida cotidiana atravesada por el dolor, el insomnio, la angustia y la falta de recursos:
“No tengo calmantes, no puedo pagar el alquiler, no puedo dormir. Y encima no tengo tratamiento. Yo quiero vivir unos años más.”
Mientras hablaba en el aire, dos abogados se ofrecieron a patrocinarla gratuitamente para avanzar con un amparo de urgencia.
“La vida es una vuelta. Ojalá nadie tenga que estar en mis zapatos”
La mujer cerró con una frase que retrata su desesperación y el abandono estatal que siente sobre sus espaldas:
“Solo pido que nadie tenga que pasar por lo que estoy pasando yo. Mi cáncer no puede esperar a marzo, ni a las vacaciones del gobierno. Yo trabajé 33 años en esta provincia. Lo mínimo que merezco es un tratamiento para seguir viva.”