Ushuaia 28 de julio 2025.- En un contexto cada vez más digitalizado, niños y adolescentes transitan una transformación profunda en sus hábitos de consumo online. Sus intereses actuales van desde la inteligencia artificial y los videojuegos hasta los memes virales, según un reciente informe de la empresa de ciberseguridad Kaspersky, que advierte también sobre los riesgos asociados y la necesidad de que madres, padres, cuidadores y docentes acompañen de cerca esta nueva vida digital.

 

Intereses en evolución y nuevas plataformas

El informe —basado en estadísticas globales entre mayo de 2024 y abril de 2025— muestra que los menores de edad pasan más tiempo que nunca conectados, especialmente durante los períodos sin clases. Solo en Colombia, por ejemplo, el 37% de los chicos permanece en línea entre 3 y 8 horas al día, una tendencia extrapolable a muchos países de América Latina.

Durante ese tiempo, se ha visto un fuerte aumento en las búsquedas relacionadas con inteligencia artificial: más del 7,5% de las consultas están asociadas a plataformas como ChatGPT, Gemini y Character.AI, esta última orientada a crear bots con personalidad e interactuar con otros usuarios, lo que plantea desafíos importantes en términos de moderación y contenido adecuado por edad.

Los memes “brainrot”, con expresiones absurdas como “tralalero tralala”, circulan rápidamente entre adolescentes a través de chats y videos, y se han convertido en una forma de humor caótico que, aunque desconcierta a los adultos, genera fuerte sentido de pertenencia entre los jóvenes.

El fenómeno gamer también sigue firme. Títulos como Sprunki, Brawl Stars y Roblox encabezan las búsquedas en YouTube y Google, mientras que plataformas como Poki ofrecen juegos gratuitos accesibles directamente desde el navegador.

Las aplicaciones más usadas por menores

Según el análisis de Kaspersky Safe Kids, que monitorea el uso de dispositivos Windows, iOS y Android, YouTube lidera con el 29,77% del tiempo total de uso infantil en Android, seguida por WhatsApp (14,72%) y TikTok (12,76%), marcando una evolución en las formas de comunicación: más mensajes, memes y videos de corto formato.

También figuran entre las aplicaciones más utilizadas Instagram, Google Chrome, Brawl Stars y YouTube Kids. El streaming representa el 17,94% de las búsquedas infantiles, con fuerte presencia de Netflix, Twitch, Disney+ y Prime Video.

En cuanto al contenido, predomina la música (21,11%), seguida por videos de influencers como MrBeast y canales de entretenimiento general. Minecraft y Roblox siguen siendo favoritos indiscutidos.

Riesgos digitales: ¿qué puede salir mal?

El acceso generalizado a plataformas con inteligencia artificial y contenido viral trae consigo riesgos importantes. Desde exposición a información falsa o emocionalmente intensa, hasta contacto con desconocidos o bots sin moderación, los escenarios posibles son múltiples.

Además, el consumo irrestricto de contenido en redes sociales o foros puede derivar en casos de acoso virtual, violencia digital, acceso a material inapropiado e incluso intentos de ciberdelitos, como ataques a cuentas personales.

¿Cómo acompañar la vida digital de niñas, niños y adolescentes?

El informe de Kaspersky recomienda una serie de acciones para que los adultos puedan cuidar sin invadir:

  • Supervisión respetuosa: observar hábitos de navegación sin caer en el control excesivo.

  • Límites claros: definir normas de uso consensuadas y consecuencias.

  • Educación en ciberseguridad: enseñar a no compartir datos personales ni interactuar con extraños.

  • Comunicación abierta: fomentar un espacio de confianza para hablar de situaciones incómodas.

  • Uso de herramientas de control parental, que permiten filtrar contenido, limitar tiempo de pantalla y facilitar la ubicación.

  • Comprensión activa: en lugar de prohibir, entender los intereses digitales de los menores para fomentar hábitos seguros.

 

Finalmente, tanto Kaspersky como organizaciones como ChildFund insisten en que el acompañamiento debe centrarse en el diálogo y la empatía, no en la vigilancia punitiva. La clave está en construir una ciudadanía digital responsable, donde los más jóvenes puedan explorar el mundo online de forma creativa, pero también segura.