Ushuaia 19 de diciembre 2025.- El gobernador Gustavo Melella promulgó este viernes la nueva Ley de Acuicultura, sancionada en la cuarta sesión ordinaria de la Legislatura, y dejó formalmente establecido un cambio en el marco ambiental y productivo de Tierra del Fuego. La norma, ya publicada en el Boletín Oficial, habilita el desarrollo de la actividad acuícola bajo un nuevo esquema regulatorio y, en los hechos, deja sin efecto la prohibición general a la salmonicultura vigente desde 2021.

Desde el Ejecutivo provincial, la promulgación fue presentada como un paso clave para diversificar la matriz productiva y generar empleo local calificado, con controles ambientales reforzados. En ese sentido, se remarcó que la ley mantiene la prohibición de la salmonicultura industrial en el Canal Beagle —establecida por la Ley N° 1355—, aunque permite evaluar emprendimientos acuícolas en otras zonas del territorio provincial.

La normativa crea un marco integral para el cultivo de especies nativas o naturalizadas, promueve la incorporación de tecnologías de bajo impacto y dispone la creación del Centro de Desarrollo Pesquero y Acuícola (CDPyA), destinado a la investigación, la innovación y la transferencia tecnológica. Además, incorpora herramientas de control ambiental como la Evaluación Ambiental Estratégica, los estudios de impacto ambiental y mecanismos de participación ciudadana, en línea con los principios del Acuerdo de Escazú.

No obstante, la sanción de la ley generó fuertes críticas de organizaciones ambientalistas y sectores científicos, que advierten que la nueva redacción podría habilitar la introducción de especies exóticas, como el salmón del Atlántico, en otras áreas de la provincia. Desde la asociación Mane’Kenk anticiparon que impulsarán acciones judiciales para cuestionar la constitucionalidad de la norma y restituir el régimen anterior.

Con esta promulgación, el Gobierno provincial avanza en su estrategia de promover una acuicultura “controlada” como alternativa de desarrollo, en un contexto donde la tensión entre crecimiento económico y protección ambiental vuelve a ocupar un lugar central en la agenda fueguina.