Ushuaia 10 de diciembre 2025.- El referente turístico, Julio Lovece lanzó una dura advertencia sobre el rumbo que está tomando el tratamiento legislativo de la ley 1355, al cuestionar tanto al oficialismo como, especialmente, al gobernador. En una entrevista en El Cronista Urbano, el activista celebró el trabajo de las organizaciones que se están movilizando, pero alertó que la provincia está frente a una decisión que “va a definir el futuro ambiental, turístico y político de Tierra del Fuego”.
Lovece comparó la resistencia que hoy se vive en la provincia con lo ocurrido en Mendoza y remarcó la paradoja ideológica: “Gobiernos que parecen opuestos coinciden cuando se trata de depredar y darle rienda suelta a un capitalismo feroz”. En esa línea, cuestionó que algunos legisladores crean que excluir al canal Beagle del proyecto es una solución: “Demuestran que no conocen nada de ecología ni de turismo. La contaminación no tiene fronteras”.
El referente ambiental también advirtió sobre el impacto turístico que tendría avanzar con proyectos salmoneros: “La gente que quiere conocer el fin del mundo no espera encontrar contaminación. Y siempre se cuestionó la concentración turística en Ushuaia; ahora quieren poner en riesgo los sectores que podrían diversificar la oferta de la isla”.
Además, acusó a la dirigencia política de vaciar de sentido palabras como “trabajo” y “desarrollo”, y de abandonar principios que antes defendían: “Los mismos legisladores que hace cuatro años hablaban maravillas de la ley 1355 hoy están dispuestos a tirarla abajo. Por eso la gente descree”.
El mensaje más fuerte estuvo dirigido al gobernador:
“Vamos a hacerle pagar el costo político más alto posible. Vamos a hacer lo imposible para que no gane una sola elección más. Esto no es un capricho ambientalista: es la voluntad de una población que dijo que no quiere contaminar sus aguas”.
Lovece también apuntó contra los empresarios interesados en ingresar a la industria salmonera: “Son ricos buscavidas. Hoy hacen electrodomésticos, mañana pan, pasado salmones, y si pueden poner una planta nuclear en medio de Río Grande, también lo harían. No les importa nada más que la plata”. Y agregó que ninguno ha presentado proyectos serios ni planes productivos concretos: “Quieren hacer salmones como ellos quieren, donde quieren y contaminando todo lo que quieren”.
Respecto al discurso oficial que promete “controles ambientales”, fue categórico: “Es otra cucharada de hipocresía. El Estado no controla lo que ya existe, mucho menos va a controlar esto. No tiene infraestructura, personal, ni voluntad política”. Recordó situaciones como la de la zona de Almanza para ejemplificar la falta de intervención estatal.
Por último, advirtió que el precedente sería gravísimo: “Si hoy cambian esta ley por presión de dos empresarios, mañana pueden cambiar cualquier otra. Están abriendo la puerta a que el poder económico dicte la agenda por encima de la voluntad social”.
Lovece cerró con una advertencia política: “Que la sociedad recuerde los nombres de quienes traicionen sus principios. Si no lo entienden ahora, se los haremos entender donde les duele: en las urnas”.