Ushuaia 28 de mayo 2025.- Las recientes declaraciones del gobernador de Tierra del Fuego reavivaron un debate que parecía resuelto desde 2018: la instalación de la salmonicultura en el canal Beagle y zonas costeras de la provincia. Nancy Fernández, representante de la asociación Manekenk, salió a cuestionar en duros términos tanto los dichos del mandatario como el lobby empresarial que, según denunció, “pretende modificar la Ley 1355” que prohíbe expresamente esta actividad en aguas marítimas y lacustres fueguinas.
“Estamos en 2018 de vuelta”, afirmó Fernández, en referencia al rechazo social masivo que aquella vez forzó la sanción de una ley que convirtió a Tierra del Fuego en la primera provincia del mundo en prohibir la salmonicultura en sus aguas. “Hay discusiones que creíamos que ya estaban zanjadas, y sin embargo volvemos a lo mismo cada vez que hay un cimbronazo político o económico”, agregó.
Lamentó que “cada vez que se habla de ampliar la matriz productiva, se vuelve con esta receta vieja, contaminante e inviable”. Y fue categórica: “Instalar esa monocultura en la costa atlántica es impracticable por razones ambientales y económicas. Quieren vender humo en medio de una crisis nacional mucho más grave”.
Fernández también se refirió a las declaraciones del empresario Rubén Cherñajovsky, fundador de la empresa New San, quien expresó su intención de modificar la ley vigente para habilitar la cría de salmones. “Los empresarios ya empezaron a presionar al gobierno. El gobernador no puede habilitar algo que está expresamente prohibido por ley. Eso es gravísimo”, advirtió.
Además, sostuvo que “están instalando un relato falso para distraer a la población. Es una técnica discursiva conocida: se dice algo que no es cierto para que todos salgan a discutirlo, mientras otras decisiones más estructurales pasan desapercibidas”.
“Hoy, mientras discutimos esto, hay científicos marchando en todo el país porque el gobierno nacional prácticamente eliminó el presupuesto para ciencia y tecnología. Y sin embargo estamos otra vez hablando de salmones como en 2018. Es absurdo”, criticó.
Un modelo inviable
La representante de Manekenk explicó por qué la salmonicultura en aguas abiertas no es viable en la provincia. “La cría de salmones requiere aguas calmas, poco profundas, sin gran diferencia de mareas. El canal Beagle y la costa atlántica no reúnen esas condiciones. Además, los costos logísticos serían altísimos, y la rentabilidad, nula”, señaló.
También subrayó que “los empresarios no dicen que ya tienen infraestructura para procesar en Punta Arenas. La intención es producir aquí y llevar el pescado a Chile para procesarlo allá, donde ya tienen los puertos, las plantas y la mano de obra calificada. Eso no genera desarrollo ni empleo local”.
Y cuestionó con firmeza el argumento de que se trata de una oportunidad laboral: “¿Cuántos puestos de trabajo genera hoy la producción de mejillones en Almanza? ¿Cuánto empleo local garantizan esas inversiones? No hay ninguna garantía de desarrollo sostenible”, dijo.
La comunidad, como muro de contención
Fernández se mostró confiada en que la ciudadanía fueguina volverá a frenar cualquier intento de retroceso. “La comunidad ya demostró su compromiso. Va a rechazar este tipo de modelo extractivista y contaminante. Somos una provincia que supo decirle que no a las salmoneras, y lo va a volver a hacer”, afirmó.
También remarcó que existen alternativas viables para producir peces en Tierra del Fuego. “El sistema de recirculación cerrada, en tierra, es ambientalmente seguro y puede insertarse en los mercados más exigentes del mundo. Pero eso no es lo que quieren estos empresarios. Quieren el camino fácil, sin importar el costo ambiental”.
Para finalizar, Fernández apeló a la responsabilidad del poder político. “El gobernador no puede habilitar algo que está prohibido por ley. Si quieren discutir esto, que sea en la Legislatura, con participación ciudadana y argumentos técnicos. Pero no vamos a aceptar imposiciones ni presiones empresariales. Ni mucho menos que se utilice este tema como cortina de humo para ocultar otros problemas graves que atraviesa la provincia”.
“Los fueguinos ya dijimos que no a las salmoneras. Lo dijimos por la ciencia, por el ambiente, por el turismo, por nuestra identidad. Y lo vamos a seguir diciendo”, concluyó.