Ushuaia 13 de diciembre 2025.- Ante el avance sostenido de la pilosela en los pastizales fueguinos, un equipo de investigadores del INTA y del CADIC–Conicet, en articulación con el Gobierno provincial, puso en marcha una línea experimental que busca alternativas al control químico tradicional. La iniciativa parte de una idea central: evaluar el potencial de los microorganismos nativos del suelo como herramienta de control biológico frente a esta especie invasora.

La investigación, que se encuentra en una etapa inicial, apunta a generar conocimiento científico sobre la capacidad de bacterias, hongos y cianobacterias propios del suelo fueguino para actuar como antagonistas de la pilosela. En ese marco, se recolectaron muestras de distintos ambientes, se aislaron microorganismos y se analizó su posible efecto inhibidor sobre la germinación y el crecimiento de la planta. El objetivo es determinar si estos recursos naturales pueden, en el futuro, incorporarse a estrategias de manejo más amplias, reduciendo la dependencia de herbicidas y promoviendo un enfoque sostenible.

La expansión de la pilosela representa un serio problema ambiental y productivo para la provincia. Esta hierba perenne de origen euroasiático se propaga rápidamente mediante estolones y semillas que el viento transporta a grandes distancias, formando rodales densos que desplazan a gramíneas nativas y forrajeras. Su avance reduce la diversidad vegetal y dificulta la recuperación natural del pastizal, afectando tanto a la fauna silvestre como a la ganadería, actividad que depende en gran medida de la salud de estos ecosistemas. En algunos potreros de la estepa magallánica, la pilosela llega a cubrir entre el 10% y el 70% de la superficie.

Las estrategias de control actualmente disponibles presentan importantes limitaciones. El uso de herbicidas, aplicado principalmente en sectores con alta cobertura, logra reducir parcialmente la presencia de la especie, pero exige maquinaria específica, condiciones climáticas muy precisas y mano de obra especializada, un recurso escaso en la región. A esto se suma la alta tasa de crecimiento anual de la pilosela, estimada entre el 15% y el 20%, lo que dificulta compensar la superficie invadida año tras año. Además, las acciones suelen ser aisladas y dependen de esfuerzos individuales de los productores, sin un plan integral a escala provincial. Otras medidas, como la resiembra, la fertilización o cambios en el manejo del pastoreo, contribuyen a fortalecer las especies deseadas, pero no alcanzan por sí solas para revertir la invasión.

Frente a este escenario, el estudio con microorganismos nativos se proyecta como una alternativa complementaria dentro de un manejo integrado. No se plantea como una solución inmediata ni excluyente, sino como una herramienta más que permita ampliar el abanico de respuestas frente a la pilosela. El propósito final es sumar conocimiento científico que habilite estrategias sostenibles y contribuya, de manera progresiva, a recuperar la vitalidad de los pastizales, uno de los recursos naturales más valiosos de Tierra del Fuego.