Ushuaia 05 de septiembre 2026.- La legisladora de La Libertad Avanza, Natalia Gracianía, cuestionó con dureza la prolongación del conflicto docente en Tierra del Fuego y advirtió que, después de más de un mes de medidas de fuerza, la disputa entre el Gobierno provincial y el SUTEF terminó afectando directamente a estudiantes y familias.
Gracianía puso el foco en el papel del secretario general del gremio docente, Horacio Catena, y cuestionó que las decisiones sindicales hayan terminado condicionando la continuidad de las clases.
“Ya tenemos más de un mes prácticamente de paro y no sabemos cómo va a terminar esta situación”, sostuvo la legisladora, quien consideró que el conflicto llegó a “un punto de no retorno” por el impacto que está generando sobre las trayectorias escolares.
En ese sentido, planteó que no puede naturalizarse que la discusión entre el Ejecutivo y el sindicato termine determinando el funcionamiento del sistema educativo.
“No podemos naturalizar esta situación donde el que decide cuándo hay clases y cuándo no es Horacio Catena”, afirmó.
Críticas para ambos lados
La legisladora también cuestionó el accionar del Gobierno provincial y sostuvo que el Ejecutivo cuenta con herramientas legales para garantizar un piso mínimo de prestación educativa, aun cuando continúen las medidas de fuerza.
“Tienen además en las leyes la posibilidad de exigir el cumplimiento de un mínimo de prestaciones y tampoco lo aplican. Entonces acá hay una decisión de dejar que el conflicto escale”, cuestionó.
Para Gracianía, mientras Gobierno y sindicato sostienen su disputa, quienes quedan relegados son los alumnos y sus familias.
“A los estudiantes no los representa nadie. A las familias, parece que en realidad la educación, que es un derecho fundamental respaldado por nuestra Constitución provincial, el Gobierno de la provincia no piensa cumplirlo”, afirmó.
“El ministro de Educación es Horacio Catena”
La legisladora volvió a apuntar contra el secretario general del SUTEF y cuestionó el nivel de incidencia que, a su entender, tiene sobre las decisiones educativas de la provincia.
“No puede ser que finalmente sea Horacio Catena el que diga cuándo los estudiantes de Tierra del Fuego van a tener clases o cuándo no”, sostuvo.
Incluso ironizó sobre el rol que ocupa el dirigente sindical en el conflicto: “Que el Gobierno lo cambie a López Silva por Horacio Catena y ya institucionalizamos que el ministro de Educación es Horacio Catena”.
Finalmente, Gracianía planteó una responsabilidad compartida entre el Ejecutivo y el gremio docente por la extensión del conflicto y por las consecuencias que está generando sobre el sistema educativo.
“Ambas partes han llevado este conflicto al punto que lo llevaron, y son los responsables de la debacle educativa que tenemos en Tierra del Fuego”, sentenció.

