Ushuaia 16 de mayo 2025.- El contador Ramón Gallardo, representante de la Cámara de Comercio de Río Grande y presidente de la Cámara Fueguina de la Madera, en contacto con el Cronista Urbano, se refirió al clima de tensión generado por los recientes cruces entre funcionarios nacionales y provinciales en torno al subrégimen industrial de Tierra del Fuego. Gallardo planteó una postura crítica sobre la escalada de declaraciones públicas y llamó a retomar el camino del diálogo institucional.

“La Cámara no está ajena a esta situación. Siempre estamos presentes. Lo que sucede es que, en nuestra opinión, hay que bajarle un poco el nivel a esta disputa. Ya no es una discusión, es una pelea, y quienes terminamos pagando los platos rotos somos todos los ciudadanos fueguinos”, afirmó Gallardo.

Frente al intercambio de declaraciones cruzadas entre el gobernador Gustavo Melella y autoridades nacionales, el representante comercial instó a todas las partes a recuperar la cordura: “Me parece que tienen que bajar el nivel de discusión y entrar en el diálogo, que es lo más recomendable para nuestra provincia. El pragmatismo en política no significa renunciar a los ideales, sino defender a quienes uno representa: los fueguinos”.

Gallardo recordó que no es la primera vez que la industria local atraviesa momentos difíciles y alertó sobre la necesidad de distinguir entre hechos consumados y medidas aún no implementadas. “Actualmente no se han tocado los derechos adquiridos de la Ley 19.640. Lo que sí afecta es la apertura de importaciones. Son cosas distintas”, remarcó.

El contador fue particularmente crítico con la falta de memoria institucional respecto al Decreto 727 firmado durante el gobierno de Alberto Fernández, que —según explicó— ya significó un fuerte retroceso para el régimen promocional. “Ese decreto, que fue aplaudido por muchos de los que hoy reclaman, quitó beneficios al sector textil y obligó a las empresas a ceder el 15% del IVA para el Fondo de Impresión de la Matriz Productiva. Fue ese decreto el que le dio el golpe de gracia a muchas textiles fueguinas. Pasamos de tener 11 a solo 6 en actividad”, advirtió.

También apuntó contra la pasividad frente a la situación de empresas como Mirgor, cuyo CEO reconoció que parte de la problemática radica en la carga impositiva nacional y provincial que soportan los productos industriales. “Cuando el celular sale de Tierra del Fuego ya lo hace con un precio elevado por la acumulación de impuestos distorsivos: impuesto al cheque, tasa de verificación del proceso productivo, ingresos brutos, tasas municipales. A eso hay que sumarle los sobrecostos logísticos. Así es muy difícil competir”, describió.

Gallardo lamentó que el conflicto haya llegado a niveles que comprometen la gobernabilidad. “Nosotros vivimos en una isla, pero formamos parte de la Argentina. El gobernador y el presidente fueron electos democráticamente. No podemos transformarnos en enemigos por una cuestión ideológica. Esta disputa no tiene retorno y puede terminar perjudicando aún más a la provincia”, advirtió.

En ese sentido, expresó su preocupación por las consecuencias económicas de medidas como el paro por tiempo indeterminado en las plantas fabriles. “Si no se produce, no se recauda. Y la provincia tiene problemas para pagar los sueldos. No podemos aislarnos ni llevar esta discusión al extremo”, sostuvo.

Finalmente, llamó a las autoridades a trabajar en reformas estructurales y a establecer puentes con Nación: “La salida es una reforma tributaria que elimine impuestos distorsivos y permita competir. Si no avanzamos en eso, Tierra del Fuego seguirá en desventaja. El gobierno tiene que sentarse en la mesa donde se toman decisiones. No alcanza con salir en los medios. Tiene que haber vocación real de diálogo”.

La Cámara de Comercio de Río Grande, junto a la de Ushuaia, convocó recientemente a un espacio de diálogo institucional amplio en defensa de la industria fueguina, buscando canalizar propuestas y preocupaciones en un contexto de incertidumbre económica creciente.