Ushuaia 08 de octubre 2026.- En contacto con el Cronista Urbano, la concejal de Provincia Grande Daiana Freiberger se refirió al análisis que realiza el Concejo Deliberante de Ushuaia sobre el nuevo pliego para el tratamiento y disposición final de residuos sólidos urbanos.

La edil señaló que el documento tiene más de 90 páginas y cuestionó que “no ha tenido modificaciones importantes en más de 10 años”. Entre los principales interrogantes mencionó la situación de las celdas 223 y 247 y la falta de información precisa sobre la capacidad del relleno.

“Lo que nosotros preguntamos es cuál es la vida útil de la celda 223, porque tampoco tenemos una cantidad de toneladas que ingresan porque no tenemos una balanza”, explicó.

Freiberger remarcó además que el análisis debe contemplar no solamente el aspecto económico, sino también la calidad del servicio y las condiciones de contratación.

“No es una cuestión netamente económica. Nosotros queremos que sea un servicio efectivo, adecuado, que tenga transparencia y que no nos encontremos después con sorpresas y renegociaciones del contrato”, sostuvo.

El contrato previsto alcanza los $13.912.574.680,26 por cuatro años, con un monto mensual de $193.582.759,24, por lo que la concejal consideró necesario contar con toda la documentación antes de avanzar.

Reclamo por el acceso al predio

Uno de los cuestionamientos más fuertes estuvo relacionado con la imposibilidad de ingresar al relleno sanitario. “Yo no he podido entrar al relleno sanitario. He presentado notas, he mandado mensajes, he llamado y no hemos podido coordinar”, afirmó.

Ante la falta de acceso, explicó que recurren a imágenes satelitales y vuelos de drones para intentar conocer las condiciones del lugar. “Estar in situ es necesario para poder entender, para poder verificar o para poder desmentir”, señaló.

Y agregó: “Si no hay nada que esconder, ¿para qué se cierran las puertas?”. La concejal también planteó dudas sobre el circuito de los residuos provenientes del puerto y quién factura y cobra por ese servicio. A su vez, consideró que “la discusión ambiental fue bastante superficial”.

Finalmente, Freiberger planteó la necesidad de pensar qué ocurrirá con el predio una vez que deje de funcionar el relleno sanitario.“Tenemos que tener un plan para recuperar, para remediar la celda 223 y ese espacio”, sostuvo, al tiempo que advirtió sobre el impacto que genera el relleno en una ciudad que se presenta como puerta de entrada a la Antártida.