Ushuaia 29 de abril 2026.- Un informe técnico elaborado por la fundación FINNOVA cuestiona con dureza el proyecto de ampliación del ejido urbano de Ushuaia y advierte que, tal como está planteado, no solo carece de planificación integral sino que podría generar más problemas de los que busca resolver.

El documento sostiene que el debate no puede reducirse a una simple modificación de límites administrativos, sino que implica definir el modelo de ciudad y de desarrollo territorial para las próximas décadas. En ese sentido, critica que el proyecto invierte el orden lógico: propone ampliar primero y planificar después, sin contar con estudios previos sobre aptitud del suelo, riesgos ambientales, infraestructura o costos.

Desde FINNOVA identifican tres debilidades centrales: fundamentos poco sólidos, una propuesta territorial inconsistente y serias dudas sobre su implementación. En particular, advierten que se utilizan problemas urbanos —como el déficit habitacional— para justificar una expansión de escala regional, sin un análisis adecuado de sus impactos.

Sobre este punto, el informe es categórico: el déficit habitacional no equivale a falta de tierra. Señala que la problemática responde a múltiples factores —acceso a servicios, crédito, calidad constructiva o tenencia— y que ampliar superficie no garantiza soluciones reales. Incluso remarca que Ushuaia aún tiene capacidad de crecimiento dentro del ejido actual, estimada en hasta 130.000 habitantes, y que presenta baja densidad en comparación con otras ciudades patagónicas.

En esa línea, el trabajo propone priorizar la consolidación urbana, el aprovechamiento de terrenos vacantes y la mejora de infraestructura existente antes de avanzar sobre nuevas áreas. Advierte que una expansión sin planificación podría profundizar la dispersión urbana, encarecer servicios y aumentar la fragmentación social.

El informe también pone el foco en los riesgos ambientales. Señala que la ampliación afectaría zonas sensibles como turberas, humedales, bosques nativos y cuencas hídricas, sin contar con estudios específicos que respalden esa decisión. Además, cuestiona que los límites propuestos respondan a criterios geométricos y no a variables territoriales o ecológicas, lo que podría derivar en degradación ambiental y conflictos de uso del suelo.

Otro punto crítico es la posible derogación de la Ley 597, norma que actualmente regula sectores clave del territorio. Según FINNOVA, eliminarla implicaría dejar áreas estratégicas sin reglas claras, generando “orfandad legal” y mayor discrecionalidad sobre espacios de alto valor ambiental y productivo.

El informe también cuestiona la capacidad del Estado para gestionar una expansión de esta magnitud. Advierte que ampliar el ejido no es solo trazar nuevos límites, sino asumir mayores responsabilidades en servicios, infraestructura y control territorial, algo para lo cual —afirman— hoy no existen recursos suficientes.

Como alternativa, FINNOVA propone reordenar el debate bajo cuatro ejes: planificación previa, consolidación de la ciudad actual, densificación equilibrada y protección de activos estratégicos. Además, plantea la necesidad de avanzar en una ley provincial de ordenamiento territorial y en políticas integrales de acceso al hábitat.

La conclusión es contundente: el proyecto actual no ofrece soluciones estructurales y, en cambio, podría profundizar los problemas existentes. “No se trata de negar el crecimiento, sino de evitar una expansión apresurada sin diagnóstico, sin reglas claras y sin visión de largo plazo”, advierte el documento.