Ushuaia 11 de agosto 2025.- El mapa del fentanilo en Argentina muestra un escenario inquietante: ampollas contaminadas, robos de dosis de uso medicinal, venta clandestina por parte de visitadores médicos y enfermeros, empresarios con vínculos políticos, fronteras porosas, rutas nacionales como corredores y laboratorios precarios montados con rapidez.

Aunque todavía no hay indicios de grandes organizaciones operando en el país, episodios como el caso “Puerta 8” en 2022, con 22 muertos por cocaína adulterada con carfentanilo, y el reciente escándalo del Hospital Italiano de La Plata, con al menos 68 fallecidos por ampollas contaminadas, han instalado el tema en la agenda pública.

El fentanilo, hasta 100 veces más potente que la heroína, es un opiáceo de uso medicinal regulado por las leyes de estupefacientes. En el mercado ilegal se comercializa bajo múltiples nombres y su impacto en Estados Unidos ha sido devastador, con miles de muertes anuales.

En su último reporte, la DEA advirtió sobre vulnerabilidades estructurales de Argentina frente al narcotráfico, el lavado de activos y el contrabando, sumando por primera vez a Tierra del Fuego como zona de riesgo por sus regímenes aduaneros especiales. También destacó la limitada capacidad de la Unidad de Inteligencia Financiera y las demoras judiciales.A nivel interno, la circulación ilegal detectada hasta ahora responde a casos puntuales, sin redes consolidadas ni grandes volúmenes. No obstante, fuerzas provinciales como la Policía Antinarcotráfico de Córdoba ya entrenan perros para detectar fentanilo, anticipando un problema futuro.

El gobierno nacional, a través de la “Mesa para la Prevención del Tráfico Ilícito y Uso Indebido del Fentanilo”, actualizó controles de importación y exportación, mientras que la Procunar investiga casos con ramificaciones en Misiones, Jujuy, Córdoba y Buenos Aires.

Fuentes de seguridad bonaerenses señalan que el mercado local sigue dominado por marihuana y cocaína, y que el fentanilo no ha alcanzado niveles significativos de circulación. Sin embargo, la combinación de alertas internacionales, vulnerabilidades estructurales y antecedentes fatales en el país mantienen encendida la luz de alarma.

Fuente: Ambito Financiero