Ushuaia 22 de abril 2026.- Estudiantes de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego expresaron su preocupación por las recientes modificaciones en el sistema de becas, que establecen incompatibilidades entre la beca habitacional (residencia) y las ayudas económicas. Aseguran que la medida afecta directamente la posibilidad de sostener sus estudios, especialmente para quienes provienen de otras ciudades de la provincia.
En diálogo con El Cronista Urbano, Melina, estudiante y beneficiaria de la beca de residencia en Ushuaia, explicó que esta asistencia “garantiza únicamente un techo”, pero no cubre necesidades básicas. “La residencia te asegura un lugar donde vivir, pero no cubre alimentación, higiene ni otros gastos esenciales. Por eso la beca económica era un complemento fundamental”, señaló.
La estudiante remarcó que ambas herramientas fueron concebidas como un derecho para acompañar las trayectorias académicas. “Hoy lo que está en juego es el derecho a estudiar. Si tenés residencia, no podés acceder a la beca económica, y eso te empuja indirectamente a tener que trabajar”, advirtió.
Sin embargo, explicó que las exigencias académicas para sostener la beca habitacional —como regularizar seis materias al año y aprobar finales— dificultan la posibilidad de compatibilizar estudio y trabajo. “La carga horaria es muy alta. Es prácticamente imposible cumplir con todo si además tenés un empleo de ocho horas”, afirmó.
Por su parte, Javier, estudiante avanzado que se encuentra en la etapa final de su carrera, sostuvo que la combinación de ambas becas fue clave para poder sostener su formación. “La duplicidad de becas me permitió llegar hasta acá. Una cubre lo habitacional y la otra lo económico, que hoy ronda los 200 mil pesos para gastos básicos como alimentación”, explicó.
El estudiante cuestionó que la incompatibilidad no solo afecta a quienes viven en la residencia, sino al conjunto del estudiantado. “Hoy ningún estudiante puede postularse a más de una beca. Eso limita las posibilidades de quienes están en situación de vulnerabilidad”, indicó.
Un cambio reciente y sin transición
Según detallaron, la posibilidad de acceder a ambas becas estuvo vigente durante varios años, pero fue modificada recientemente sin instancias de adaptación. “Esto se implementó de manera muy repentina, sin darnos tiempo a reorganizarnos. Estamos hablando de personas con necesidades concretas”, planteó Javier.
Además, recordó que la residencia universitaria ha sido históricamente un espacio de conflicto y organización estudiantil. “Ya en años anteriores hubo intentos de cerrar la residencia, y tuvimos que salir a defenderla. Ahora sentimos que estamos ante una situación similar”, agregó.
Financiamiento y críticas a la implementación
Desde la universidad se argumentó que los cambios responden a restricciones presupuestarias derivadas de la falta de financiamiento nacional. Los estudiantes reconocen este contexto, pero cuestionan la forma en que se aplicaron los recortes.
“Entendemos la situación general, pero no se puede ajustar sobre los sectores más vulnerables. Son apenas 13 residentes y la medida termina perjudicando a quienes ya vienen avanzando en sus carreras”, sostuvo Javier.
En ese sentido, advirtió que no se contemplaron las trayectorias individuales ni el seguimiento que realiza el área de bienestar universitario. “La universidad conoce nuestras realidades. No se entiende por qué no se tuvieron en cuenta al tomar esta decisión”, cuestionó.
Expectativa por una revisión
El tema será tratado en el Consejo Superior de la universidad, donde los estudiantes esperan una revisión de la medida. “No pedimos privilegios, sino que se restituya la posibilidad de postularnos a todas las becas. Después, si accedés o no, dependerá de la evaluación, pero al menos tener la oportunidad”, señalaron.
Finalmente, hicieron un llamado a las autoridades a reconsiderar la decisión. “Esto no es solo una cuestión económica, es una barrera para que muchos puedan continuar sus estudios. Esperamos que se revierta”, concluyeron.