Ushuaia 19 de marzo 2026.- La desocupación volvió a subir en la Argentina y encendió señales de alerta también en la Tierra del Fuego, donde el impacto del deterioro del mercado laboral empieza a sentirse con mayor intensidad. Según el último informe del INDEC, el desempleo llegó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025 a nivel nacional, mientras que en el aglomerado Ushuaia–Río Grande se ubicó en el 6,6%.
El dato nacional representa un aumento de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2024 y confirma una tendencia preocupante: crece la cantidad de personas que buscan trabajo sin encontrarlo, en un contexto de caída del empleo formal y menor dinamismo económico.
En la región patagónica, donde se encuentra Tierra del Fuego, el desempleo promedio fue del 4,8%, por debajo del nivel general del país. Sin embargo, la realidad fueguina se ubicó por encima de ese promedio regional, reflejando tensiones propias de la economía local, con fuerte dependencia del empleo público, la industria electrónica y el consumo interno.
A nivel país, más de 1,6 millones de personas se encuentran desocupadas. En paralelo, el empleo total cayó en más de 100 mil puestos en comparación interanual, mientras que la cantidad de personas activas (quienes trabajan o buscan empleo) siguió creciendo. Esta combinación explica el aumento de la tasa de desocupación.
Uno de los datos más sensibles del informe es el impacto sobre los jóvenes. Las mujeres de entre 14 y 29 años registraron un incremento de 3 puntos en la desocupación, mientras que en los varones del mismo rango etario la suba fue aún mayor, alcanzando los 3,7 puntos. Esto confirma que la crisis laboral golpea con más fuerza a quienes intentan ingresar al mercado de trabajo.
En cuanto a los sectores más afectados, la construcción encabeza la lista de actividades de las que provienen los nuevos desocupados, seguida por el comercio, el servicio doméstico y la industria manufacturera. Este dato resulta especialmente relevante para Tierra del Fuego, donde la actividad industrial y la obra pública tienen un peso significativo en la generación de empleo.
Otro indicador preocupante es el tiempo de búsqueda laboral: casi un tercio de los desocupados lleva más de un año intentando conseguir trabajo, lo que evidencia dificultades estructurales para la reinserción.
Si bien el informe muestra que algunas ciudades lograron mejorar sus indicadores, el panorama general es de deterioro. En la Patagonia, incluso, conviven realidades muy dispares: mientras Río Gallegos registró uno de los niveles más altos del país con 9,5%, otros aglomerados como Viedma-Carmen de Patagones mostraron cifras mucho más bajas.
En este contexto, la situación de Tierra del Fuego aparece como una señal de advertencia. Aunque aún se mantiene por debajo del promedio nacional, el crecimiento del desempleo y la fragilidad del mercado laboral local anticipan un escenario complejo, especialmente si se profundiza la caída de la actividad económica y del consumo.
El dato deja en evidencia un desafío central: más allá de los indicadores macroeconómicos, la recuperación del empleo sigue siendo una deuda pendiente, tanto a nivel nacional como en la realidad cotidiana de los fueguinos.