Ushuaia 23 de abril 2025.- El secretario de Organización del Sindicato de Profesionales de la Salud (SIPROSA), Daniel Romero, realizó una dura radiografía de la situación que atraviesa la salud pública en Tierra del Fuego y apuntó directamente al Gobierno provincial por la falta de respuestas y soluciones. “Esto es un caos y parece que solo nosotros lo estamos viendo. Mientras tanto, se resiente profundamente la población”, afirmó.
Romero recordó que la semana pasada se realizaron caravanas en Ushuaia y Río Grande como parte de las medidas de visibilización de la crítica situación del sistema sanitario. “Fue una acción acompañada por la comunidad. La salud pública está en crisis y el mensaje en la calle fue claro: hay un colapso”, expresó.
El dirigente sindical explicó que mantuvieron una reunión con un representante del Ejecutivo, donde presentaron no solo un diagnóstico de la situación sino también posibles soluciones. “Han pasado más de dos semanas y no recibimos respuesta. Nos piden tiempo para evaluar, pero mientras tanto el sistema sigue cayendo”, lamentó.
Romero puso el foco en el impacto directo sobre la población: “Con las medidas de fuerza actuales, se ven afectadas entre 300 y 500 atenciones por día solo en Río Grande. Esto significa pacientes que no son atendidos o que deben ser derivados. La accesibilidad, que debería ser un objetivo prioritario de la salud pública, está cada vez más restringida”.
Además, denunció la falta de recursos humanos y técnicos: “Tenemos un resonador que hace meses está listo para funcionar y no hay médicos que lo operen. En el sector privado, un equipo así estaría funcionando al día siguiente. En el sistema público, está parado, y eso priva al vecino del acceso a un estudio que, sin cobertura, puede costar más de un millón de pesos”.
Profesionales que se van y estructuras que crecen donde no se necesita
Uno de los puntos más preocupantes que mencionó Romero es la partida constante de médicos: “Entre mayo y junio ya hay tres profesionales que anunciaron que se van. Y cada vez son más. No se van porque no tengan trabajo, sino porque sienten que este no es su lugar. No hay respuestas ni condiciones dignas”.
En ese sentido, señaló una contradicción alarmante: “Pasamos de tener 2.200 agentes de salud en 2022 a más de 3.100 hoy. Pero los médicos pasaron de casi 400 a 300. La estructura crece en áreas que no son las necesarias, mientras que se desatiende a los profesionales sanitarios, que son los que sostienen el sistema”.
La salud en tierra de nadie
El sindicalista también se refirió a la situación de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) y su vínculo con el sistema privado: “Estamos debilitados como salud pública. Si el privado deja de prestar servicios por diferencias con OSEF, los pacientes quedan a la deriva. La salud pública no está en condiciones de contener esas situaciones complejas”.
Asimismo, criticó el modelo de salud basado en contratos: “En Río Grande se están contratando pediatras para cubrir vacantes. Eso no permite conformar equipos de salud sólidos. La contratación precariza el sistema y rompe la continuidad de la atención”.
Invisibilización, vivienda y desinterés gubernamental
Romero fue enfático: “Nos preocupa la inacción. Nos preocupa la invisibilización. Y lo que más nos preocupa es que esto va a explotar”. También recordó que en febrero se había avanzado en posibles soluciones habitacionales para profesionales, pero nunca más fueron convocados. “Ni siquiera para eso. Y eso impacta directamente en la retención de médicos”, señaló.
Finalmente, cuestionó las recientes declaraciones del ministro de Economía sobre la posibilidad de no pagar sueldos: “Cuando tenés un problema en tu casa o con tu auto, si no tenés el dinero, te endeudás porque sabés que es una prioridad. Acá no se ve voluntad de resolver. Nos dicen que no hay fondos, pero no hay voluntad. Eso es lo más grave”.
Romero cerró su intervención señalando que desde SIPROSA seguirán exigiendo diálogo y soluciones, pero con el foco puesto siempre en la ciudadanía: “No queremos medidas que afecten más a la población, pero tampoco podemos mirar para otro lado mientras el sistema se desmorona”.

