Ushuaia 13 de diciembre 2024.- En la última sesión del Concejo Deliberante, la concejala Belén Monte de Oca (PRO) se mostró profundamente crítica ante el nivel de confrontación y falta de respeto que marcó el debate. Sus palabras, cargadas de indignación, resonaron como una advertencia sobre el rumbo institucional del cuerpo legislativo.
“Esto no es un Concejo Deliberante, es un Concejo Delirante”, afirmó Monte de Oca en un momento de su intervención, evidenciando su malestar por los enfrentamientos que dejaron en segundo plano los temas de fondo. Para la concejala, el comportamiento de sus pares no solo desprestigia a la institución, sino que también atenta contra la confianza depositada por los votantes. ”¿En serio tenemos que hablarnos mal? ¿En serio tenemos que hacer estas cosas porque no nos gustan los resultados? Esto es una vergüenza institucional”, subrayó con dureza.
Monte de Oca señaló que las diferencias políticas deben resolverse a través de mecanismos democráticos y no mediante descalificaciones o bloqueos que deterioran la imagen pública del Concejo. “A veces se gana y a veces se pierde, y eso es la democracia. Si no les gusta una votación, presenten un proyecto alternativo. Pero este nivel de confrontación nos está dejando en ridículo ante la sociedad”, sostuvo.
El clima se tensó aún más cuando uno de los concejales interrumpió para rechazar sus dichos, considerándolos una falta de respeto. “No demos asco, en serio, estamos dando asco”, insistió Monte de Oca, mientras que otros ediles le recriminaron que hablara en nombre de todo el cuerpo legislativo.
La sesión, que debía centrarse en temas de interés ciudadano, se convirtió en una demostración de lo que Monte de Oca describió como “un desastre institucional”. A pesar de las críticas hacia ella, reafirmó su postura, llamando a la reflexión sobre el rol que los concejales deben desempeñar en beneficio de la comunidad. “La gente nos votó para que hagamos lo que tenemos que hacer, no para estas estupideces que avergüenzan a todos”, concluyó.
Este episodio refleja una problemática recurrente en los cuerpos deliberativos: cuando las diferencias políticas se convierten en ataques personales, el objetivo de legislar por el bien común queda relegado a un segundo plano. La pregunta que queda flotando tras la sesión es si el Concejo podrá superar esta etapa de enfrentamientos para recuperar el foco en las verdaderas necesidades de la ciudadanía.