Ushuaia 08 de abril 2026.- Un informe del Banco Mundial puso en el centro del debate al régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, al calificarlo como “un caso de política industrial fallida”, con un costo fiscal superior a los USD 1.000 millones anuales.

El organismo señaló que el esquema, vigente desde 1972, presenta fallas estructurales en su diseño e incentivos, que no lograron generar mejoras significativas en productividad ni desarrollo tecnológico. Según el documento, la combinación de beneficios fiscales y ventajas comerciales derivó en incentivos “mal concebidos”, que favorecen la importación de insumos y la dependencia de subsidios estatales.

Además, advirtió que la falta de mecanismos de reducción progresiva de la asistencia —como cláusulas de caducidad— generó incentivos negativos y consolidó un sistema sostenido más por decisiones políticas que por resultados económicos.

El Banco Mundial remarcó que las empresas del régimen continúan siendo viables principalmente por las transferencias fiscales, lo que profundiza la dependencia y eleva los costos a largo plazo.

En ese marco, recomendó rediseñar las políticas industriales con esquemas que combinen incentivos y desincentivos, evaluaciones periódicas y objetivos dinámicos, para evitar subsidios permanentes a sectores poco productivos.

Por otra parte, el informe ubicó este caso dentro de un contexto más amplio de estancamiento económico en América Latina, donde países como Argentina perdieron competitividad por no incorporar nuevas tecnologías, a diferencia de otras economías que lograron desarrollarse sostenidamente.