Ushuaia 17 de diciembre 2025.- La política en Tierra del Fuego ya no disimula nada: está totalmente banalizada, cuando no directamente prostituida. Cuando la ciudadanía vota, está comprando la caja de bombones de “Forrest Gump”, porque las alianzas posteriores tiran a la basura el equilibrio político y las ideologías.
Lo vimos con claridad en el bastardeo que la mayoría de nuestros legisladores hizo de la ley que regulaba las salmoneras, donde ideologías de todos los colores confluyeron en una asociación que hace parecer a la tan mentada “grieta” una broma de mal gusto.
Los políticos son como las mafias: cuando te dan “un beso”, nunca sabés si es por empatía o porque te están condenando a muerte.
La frutilla del postre: los mismos legisladores, hermanados en esta casi romántica cofradía, van a tratar próximamente la ampliación del ejido urbano de Ushuaia. El insistido proyecto del hoy legislador Juan Carlos Pino, quien, siendo concejal, se oponía a las salmoneras y ahora las defiende. ¿Qué casualidad, no?
Ahora viene el negocio inmobiliario, el canje de votos por un pedazo de tierra y el verso de que pasarle la topadora a todo es crear fuentes de trabajo y respetar el medio ambiente.
Se reparten el poder futuro y hacen de la política un cabaret que, si lo denunciás, es porque estás “haciendo política”.
No sé ustedes, pero a mí los bombones ya me indigestaron.
https://www.facebook.com/fundacion.ushuaia/posts/pfbid0sDt4UDfp79An1hEeLWNPdntq5bcXwwNn1AJxE2W5xkKsPrA7AJzLYE2ymStSEfTfl