Ushuaia 01 de septiembre 2026.- El dirigente de AMET, Juan Carrizo, cuestionó en El Cronista Urbano el uso de horas cátedra dentro del sistema educativo fueguino y sostuvo que parte de esos recursos se estaría utilizando para pagar a trabajadores que no cumplen funciones docentes.

Carrizo afirmó que trabajadores de infraestructura, como electricistas y personal de mantenimiento, reciben horas cátedra como forma de remuneración. “A un electricista que trabaja en infraestructura escolar se le pagan 21 horas cátedra a nivel secundario”, señaló. Según explicó, esos trabajadores incluso figurarían en sus recibos bajo el escalafón docente, con antigüedad docente, pese a desempeñar tareas ajenas a la enseñanza.

También mencionó casos de choferes y otros trabajadores que, según su denuncia, cobrarían mediante horas cátedra sin cumplir funciones educativas. “Hay una discrecionalidad de parte del ministro de Educación. Tienen disponible una cantidad de horas cátedra donde van repartiendo y acomodando”, cuestionó.

Para el dirigente de AMET, esta situación impacta directamente en la discusión salarial porque implica distribuir la masa salarial entre una estructura cada vez mayor. “Se despilfarra de cierta manera la masa salarial que tiene que estar distribuida para el docente para estos incrementos que se reclaman”, afirmó.

Un paro que no logra destrabar la negociación

Carrizo también analizó el paro docente por tiempo indeterminado y consideró que, después de casi un mes, la medida no está produciendo los resultados esperados. Recordó que la discusión salarial permanece prácticamente estancada desde comienzos de agosto, cuando la propuesta oficial pasó de unos $300 millones a alrededor de $2.000 millones, cifra que —según sostuvo— continúa siendo el eje de la negociación. “Estamos dando vueltas sobre lo mismo desde hace un mes”, afirmó.

El dirigente planteó que el debate debería dejar de limitarse a aceptar o rechazar las ofertas del Gobierno y avanzar hacia una mesa técnica en la que se analicen el presupuesto provincial, el gasto estatal y la distribución de los recursos. “Tenemos que sentarnos con Economía, con Educación y empezar a trabajar sobre eso”, sostuvo.

Carrizo también advirtió que el conflicto no se limita al salario. A su entender, aun si se alcanzara un acuerdo salarial, persistirían los problemas de infraestructura y mantenimiento en las escuelas.

En ese marco, consideró necesario revisar el funcionamiento de la estructura estatal, reducir gastos que considere innecesarios y garantizar que las horas cátedra sean utilizadas para la función para la que fueron creadas. “El problema es más allá del salario. Es el estado de las escuelas también”, concluyó.