Ushuaia 23 de junio 2026.- La geóloga e investigadora del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), Cristina San Martín, advirtió sobre el riesgo que representan los desprendimientos de rocas y sedimentos en el sector B del barrio Procrear de Ushuaia, y consideró necesario avanzar con medidas preventivas para proteger a vecinos e infraestructura.

En declaraciones a El Cronista Urbano, la especialista explicó que realizó una evaluación del talud ubicado detrás de los edificios sobre calle Quinquela Martín, a partir de la preocupación manifestada por los vecinos ante la caída permanente de material.

“Lo que hice fue describir los procesos que están ocurriendo. Es evidente que está cayendo material todo el tiempo”, señaló San Martín, aunque aclaró que el informe no incluye estudios específicos sobre el factor de seguridad o la posibilidad de un deslizamiento de gran magnitud, ya que ello requiere análisis técnicos complementarios.

Según explicó, el talud está conformado por sedimentos heterogéneos con bloques de roca de hasta más de 30 centímetros de diámetro y un peso superior a los 20 kilogramos. Las lluvias intensas y la erosión remueven el material fino que sostiene esos bloques, provocando que pierdan estabilidad y se desprendan.

“La preocupación principal es que esos bloques pueden caer desde una altura de hasta cinco metros sobre las veredas, los estacionamientos o cualquier persona que circule por el lugar”, advirtió.

La investigadora indicó que el riesgo no se limita a los niños, pese a la cartelería preventiva colocada por los vecinos. “También puede afectar a cualquier adulto, además de provocar daños en vehículos o infraestructura”, sostuvo.

San Martín señaló además que el talud se ha ido verticalizando con el paso del tiempo, lo que reduce su estabilidad, y confirmó la presencia de pequeños deslizamientos y flujos de barro favorecidos por las precipitaciones y los ciclos de congelamiento y descongelamiento característicos del clima fueguino.

No obstante, aclaró que, de acuerdo con las observaciones realizadas, la situación no comprometería actualmente la estructura de los edificios. “Los cimientos son independientes del talud y, en principio, no habría afectación directa sobre las construcciones”, explicó.

Entre las posibles soluciones mencionó la reducción de la pendiente mediante movimiento de suelos o la construcción de obras de contención, como muros de gaviones, ya que los cercos improvisados por los vecinos resultan insuficientes para detener bloques de gran peso.

Asimismo, alertó que el desprendimiento de sedimentos está afectando parte de la infraestructura pluvial y cámaras de inspección ubicadas al pie del talud, lo que podría generar nuevos inconvenientes si no se interviene.

Finalmente, la geóloga consideró que, aun sin realizar estudios adicionales, “ya existen elementos suficientes para justificar una intervención que reduzca el peligro para las personas y los bienes”. Si bien no descartó que puedan efectuarse análisis geotécnicos más profundos, remarcó que “con lo observado ya es posible adoptar medidas preventivas para evitar accidentes”.