Ushuaia 18 de junio 2026.- El ingeniero Sergio Reymundo, ex trabajador de la Dirección Provincial de Energía (DPE), expresó fuertes críticas al rumbo que, a su entender, tomó la política energética de Tierra del Fuego. En declaraciones al programa El Cronista Urbano, sostuvo que la DPE Reymundo advirtió que Ushuaia avanza hacia una “privatización de hecho” del sistema eléctrico de las decisiones estratégicas y advirtió sobre los riesgos técnicos, jurídicos y geopolíticos del proyecto de la nueva central termoeléctrica que impulsa el Gobierno provincial junto a la empresa Terra Ignis.
Reymundo recordó que en julio de 2019 presentó un documento con una decena de propuestas para corregir el sistema energético provincial. “Ninguno de esos puntos se cumplió en su totalidad”, lamentó, al tiempo que calificó como una “locura” la situación actual del servicio eléctrico en Ushuaia.
“La DPE ya no decide”
El especialista consideró que la empresa estatal fue desplazada de las decisiones vinculadas a la generación de energía.
“La Dirección Provincial de Energía está absolutamente al margen de todo esto. Los ingenieros que conocen el sistema eléctrico de Ushuaia no participan de las decisiones. No tienen idea de lo que están haciendo”, afirmó.
En ese sentido, interpretó que la cesión de terrenos y funciones a Terra Ignis representa una transferencia progresiva de competencias.
“No sólo le están sacando predios históricos a la DPE, sino que también la generación de energía. Esto termina convirtiéndose en una privatización de hecho del sistema”, aseguró.
Cuestionamientos legales
Reymundo también puso en duda la legalidad de las facultades otorgadas a Terra Ignis para intervenir en la generación eléctrica convencional.
Según explicó, la ley de creación de la empresa provincial estaba orientada exclusivamente al desarrollo de energías renovables, pero luego un decreto reglamentario amplió esas atribuciones.
“He consultado a destacados abogados y todos coinciden en que la reglamentación fue más allá de lo que autorizó la ley. Pero nadie hace nada”, sostuvo.
Asimismo, vinculó esa falta de controles con la integración política del directorio de la empresa.
Dudas sobre la capacidad de la nueva central
Uno de los principales cuestionamientos del ingeniero apunta a la potencia de generación prevista para la nueva usina.
Recordó que estudios de proyección de demanda realizados por una universidad en 2006 y 2007 estimaban que Ushuaia requerirá alrededor de 81 megavatios hacia el año 2030, sin contemplar nuevas tecnologías como la masificación de vehículos eléctricos.
“Nos dicen que con una central de 40 megavatios tendremos energía para 35 años. Eso no tiene ningún sustento técnico. Con esa potencia vamos a quedar cortísimos y en poco tiempo habrá que incorporar otra turbina”, afirmó.
También señaló que la demanda actualmente reprimida en la ciudad es mucho mayor de la que reflejan las estadísticas oficiales.
Críticas al emplazamiento
Otro de los aspectos observados por Reymundo es la ubicación elegida para instalar la central.
Indicó que el predio presenta antecedentes de rellenos artificiales y cuestionó que nuevamente se hayan debido realizar importantes movimientos de suelo.
“Si uno mira las fotografías, donde antes dijeron que ya estaba todo nivelado hoy aparece otra vez una enorme montaña de áridos. Eso tiene una historia técnica y política que algún día habrá que revisar”, expresó.
Además, advirtió que la cercanía de una cantera y de instalaciones industriales podría afectar el funcionamiento de las turbinas debido al ingreso permanente de polvo en suspensión y otros contaminantes.
“Las turbinas aspiran enormes volúmenes de aire. Si tienen al lado una cantera o emisiones industriales, eso puede afectar seriamente su operación”, explicó.
Dependencia tecnológica de China
Reymundo también manifestó preocupación por el origen de la tecnología seleccionada para la nueva central.
Si bien aclaró que no cuestiona la calidad de los equipos, alertó sobre la dependencia que generaría el sistema de control informático.
“Los sistemas de control son completamente cerrados. Si mañana hay una falla importante, habrá que comunicarse con China para que la resuelvan. Eso significa una dependencia tecnológica absoluta”, señaló.
Incluso afirmó que no existen antecedentes de esas turbinas funcionando en Argentina ni en otros países de América Latina.
Gas insuficiente y obras pendientes
El ex técnico de la DPE también puso en duda que exista disponibilidad suficiente de gas natural para abastecer la futura central.
Recordó que todavía permanecen pendientes obras de infraestructura vinculadas a gasoductos y plantas compresoras.
“Si la nueva turbina no alcanza y además hay que seguir utilizando la central actual, tampoco está claro que exista el gas suficiente para alimentar ambas instalaciones”, sostuvo.
“Estamos improvisando”
Finalmente, Reymundo consideró que el sistema energético provincial atraviesa uno de sus momentos más delicados.
“Somos prácticamente el último mundo en materia energética. Hay una enorme improvisación y decisiones tomadas sin escuchar a los profesionales que conocen el sistema desde hace décadas”, afirmó.
Como cierre, sostuvo que la discusión excede incluso otros debates provinciales.
“Este tema es mucho más grave que el de los radares. Quien controla la generación eléctrica también tiene acceso a una enorme cantidad de información y al funcionamiento de toda la ciudad. No se está dimensionando la magnitud de lo que está ocurriendo”, concluyó.
