Río Grande 10 de junio 2026.- La salida de YPF de las áreas convencionales dejó al descubierto dos estrategias muy diferentes entre las provincias petroleras patagónicas. Mientras Santa Cruz logró garantizar inversiones millonarias, planes concretos de perforación y la remediación ambiental a cargo de la petrolera estatal, en Tierra del Fuego persisten las dudas sobre el futuro de las áreas hidrocarburíferas y el rol que asumirá Terra Ignis.
La diferencia más evidente está en los resultados obtenidos.
El gobierno santacruceño acordó con YPF y las nuevas operadoras un plan de inversiones por 1.200 millones de dólares destinado a recuperar producción, incorporar equipos y desarrollar nuevos pozos en la Cuenca del Golfo San Jorge.
Además, consiguió que YPF se haga cargo de la remediación ambiental de las áreas que abandona, incluyendo el saneamiento de 1.204 pozos y los pasivos acumulados durante décadas de explotación. El proceso será auditado técnicamente por especialistas de la Universidad de Buenos Aires.
A esto se suman compromisos concretos de inversión productiva: CGC anunció la perforación de 31 pozos, Quintana Energy otros cuatro y Crown Point tres más, con el objetivo de sostener la actividad, recuperar producción y preservar puestos de trabajo.
En Tierra del Fuego, el panorama es muy distinto.
Tras la retirada de YPF, el Gobierno provincial apostó a fortalecer la participación estatal a través de Terra Ignis. Sin embargo, hasta el momento no se conocen anuncios de inversiones equivalentes, cronogramas de perforación ni programas de remediación ambiental similares a los obtenidos por Santa Cruz.
Tampoco existen precisiones públicas sobre quién asumirá los costos de los pasivos ambientales, cuánto dinero ingresará efectivamente a la provincia como consecuencia de la transferencia de áreas o cuál será el plan para sostener e incrementar la producción de petróleo y gas.
La incertidumbre también alcanza al empleo. El Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Tierra del Fuego ya manifestó su preocupación y se declaró en estado de alerta ante la falta de definiciones sobre el futuro de la actividad.
Mientras Santa Cruz exhibe acuerdos concretos, inversiones comprometidas y objetivos productivos definidos, en Tierra del Fuego continúan acumulándose las preguntas sin respuesta.
¿Qué inversiones llegarán a la provincia? ¿Quién financiará la remediación ambiental? ¿Cuántos nuevos pozos se perforarán? ¿Cómo se garantizarán los puestos de trabajo?
Por ahora, el modelo impulsado por el Gobierno fueguino a través de Terra Ignis sigue sin mostrar resultados comparables a los obtenidos por Santa Cruz, una situación que genera creciente preocupación entre trabajadores, empresarios y sectores vinculados a una de las principales actividades económicas de la provincia.
