Ushuaia 05 de junio 2026.- La decisión de quedarse, irse o volver a Tierra del Fuego después de terminar la escuela secundaria es el eje de una investigación desarrollada por la docente e investigadora de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Lucila Kiida, quien sostiene que la migración juvenil constituye un fenómeno con características particulares en la provincia y que está atravesado por factores económicos, sociales y culturales.
Durante una entrevista en el programa El Cronista Urbano, Kiida explicó que el trabajo de investigación se centró en analizar qué ocurre con los jóvenes fueguinos al finalizar el nivel secundario, una etapa que calificó como «muy particular» dentro del ciclo de vida juvenil.
«En muchos lugares del país terminar la secundaria implica decidir si se continúa estudiando o se inicia otro proyecto de vida. En Tierra del Fuego, además, aparece con mucha fuerza la posibilidad de emigrar para estudiar», señaló.
Según indicó, el estudio encontró evidencias de una singularidad provincial: una parte importante de los jóvenes considera la migración como una opción natural al momento de acceder a estudios superiores.
«Hallamos que muchas veces existe un deseo individual de irse, pero también que esa decisión está atravesada por cuestiones sociales y económicas. No todas las familias tienen las mismas posibilidades de sostener un proyecto educativo fuera de la provincia, por lo que las oportunidades son desiguales», remarcó.
El «mandato» de irse para estudiar
Uno de los conceptos centrales de la investigación es la existencia de un «mandato social» que impulsa a los jóvenes a dejar la provincia.
Kiida explicó que, especialmente entre las generaciones que terminaron la secundaria antes de la ampliación de la oferta educativa fueguina, circulaba con fuerza la idea de que para estudiar, crecer o madurar era necesario emigrar.
«Nosotros hablamos de un mandato en el sentido de discursos adultos que circulan y que terminan teniendo incidencia en las decisiones de los jóvenes. No significa que determinen sus decisiones, pero sí que las atraviesan», explicó.
La investigadora sostuvo que esos discursos no sólo están vinculados con la formación académica, sino también con una valoración cultural de la experiencia de vivir fuera de la provincia.
«Existe la idea de que para madurar es necesario irse. No solamente para estudiar, sino para crecer como persona», afirmó.
Los «militantes del quedarse»
Sin embargo, el estudio también identificó casos de jóvenes que decidieron conscientemente permanecer en Tierra del Fuego, aun teniendo posibilidades de estudiar en otras ciudades.
«Encontramos personas jóvenes que llamamos los ‘militantes del quedarse’. Son quienes podrían irse porque cuentan con respaldo económico y social, pero eligen quedarse porque valoran las oportunidades que encuentran aquí, la oferta educativa disponible, sus vínculos sociales o las actividades que desarrollan en el territorio», relató.
Según explicó, en estos casos existe una decisión activa y reflexionada de permanecer en la provincia, incluso cuando el entorno social impulsa la alternativa contraria.
Historias familiares marcadas por la migración
La investigación también analizó cómo las experiencias migratorias de las familias influyen en las decisiones de las nuevas generaciones.
Kiida relató que muchos de los testimonios recogidos corresponden a familias que llegaron a Tierra del Fuego durante las décadas de 1980 y 1990 en busca de oportunidades laborales y crecimiento económico.
«Encontramos historias de familias que lograron prosperar económicamente, pero que nunca desarrollaron un fuerte arraigo con el territorio. Muchas veces vivieron con la idea de que Tierra del Fuego era un lugar transitorio», señaló.
En varios casos, los hijos de esas familias emigraron para estudiar y posteriormente no regresaron a la provincia.
«También encontramos situaciones en las que, cuando esos jóvenes terminan sus estudios, ya no tienen una familia que permanezca en Tierra del Fuego, porque sus padres se jubilaron y regresaron a sus lugares de origen. Entonces tampoco existe un lugar concreto al que volver», explicó.
Una investigación basada en testimonios
La investigadora aclaró que se trata de un estudio cualitativo, por lo que no busca establecer estadísticas ni porcentajes de migración juvenil.
El trabajo incluyó más de 60 entrevistas realizadas a personas de distintas generaciones: quienes finalizaron la secundaria en los años 80, quienes lo hicieron durante la década del 2000 y aquellos que atravesaron esa etapa después de 2013, cuando comenzó a ampliarse la oferta académica de nivel superior en la provincia.
«Lo que buscamos es comprender las experiencias y los sentidos que las personas le atribuyen a estas decisiones», señaló.
Un documental para abrir el debate
Como parte del proyecto, la UNTDF presentará el cortometraje «Irse, quedarse, volver», una producción audiovisual que reúne algunas de las historias y experiencias recogidas durante la investigación.
Kiida destacó que el objetivo principal es promover el debate público sobre una problemática que atraviesa cotidianamente a la sociedad fueguina.
«Vivimos en una provincia construida por la migración. Es un territorio que recibe personas, pero que también genera migración. Eso tiene un impacto profundo en nuestras formas de vida, en nuestros proyectos y en las decisiones que tomamos. Queremos poner este tema en discusión y reflexionar colectivamente sobre cómo nos afecta», concluyó.
