Ushuaia 29 de mayo 2026.- El representante de la Cámara Fueguina de la Industria Nacional (CAFIN), Alberto Garófalo, aseguró que el sector industrial de Tierra del Fuego continúa atravesando un escenario de fuerte incertidumbre, marcado por la apertura de importaciones, la falta de definiciones sobre el régimen de promoción y las dificultades que enfrenta especialmente la industria textil.

En declaraciones al programa “El Cronista Urbano”, Garófalo se refirió a la reciente reactivación de la empresa Sueño Fueguino tras obtener una nueva medida cautelar judicial, aunque advirtió que “la cuestión de fondo no está resuelta”.

“Las empresas funcionan cuando tienen cautelares que las amparan, pero la resolución definitiva todavía no existe. La vía judicial es muy lenta y mientras tanto pasan muchas cosas en el medio”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que el sector textil continúa operando bajo un escenario de extrema incertidumbre debido a los plazos cortos de prórroga de beneficios y a interpretaciones administrativas que, según CAFIN, afectan seriamente la viabilidad de las empresas.

“Seguimos reclamando una reglamentación acorde a lo que dice el decreto. La industria textil aceptó una reducción de beneficios, pero no una paralización como la que está ocurriendo ahora”, afirmó.

Garófalo señaló que actualmente de las once fábricas textiles que existían en Tierra del Fuego solamente quedan cinco en funcionamiento. “Hay menos ocupación y mucho desánimo porque no aparece un horizonte claro”, expresó. No obstante, remarcó que la voluntad de permanencia del empresariado fueguino “está fuera de toda duda”.

“Quien está en Tierra del Fuego se quiere quedar. Hemos tenido plantas incendiadas donde se hicieron inversiones enormes para volver a producir en tiempo récord. Eso demuestra el compromiso de las empresas con la provincia”, indicó. Respecto al impacto de la apertura de importaciones, sostuvo que la medida golpea de manera desigual según cada sector, pero reconoció que genera una señal “desalentadora” para muchas actividades fabriles radicadas en la isla.

Frente a ese escenario, CAFIN continúa impulsando propuestas para ampliar las posibilidades productivas de las empresas fueguinas mediante una flexibilización del régimen de sustitución de productos. “La idea es permitir que las plantas puedan utilizar su capacidad ociosa produciendo otros bienes que hoy no se fabrican en Tierra del Fuego”, explicó.

Garófalo señaló que históricamente los proyectos de sustitución industrial demoraban entre diez meses y un año en ser aprobados, lo que —consideró— vuelve inviable cualquier reconversión rápida frente al contexto actual. Además, planteó la necesidad de avanzar hacia productos de mayor tecnología y bienes intermedios destinados a cadenas de valor nacionales, evitando competir directamente con industrias instaladas en el continente.

“El mundo va cambiando y nosotros tenemos que adecuarnos. Hay cosas en las que Tierra del Fuego puede competir, pero hace falta planificación, incentivos y reglas claras”, afirmó.

Consultado sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Garófalo consideró que podría transformarse en una herramienta positiva para la provincia, especialmente en proyectos vinculados al sector energético.