Ushuaia 18 de marzo 2026.- La responsable de la cooperadora de la Escuela Especial Kayú Chenen, María José Pazos, expresó su preocupación por la falta de definiciones concretas sobre la finalización de la obra del establecimiento y advirtió sobre el impacto que la situación genera en la comunidad educativa.
En declaraciones al programa El Cronista Urbano, Pazos aseguró que, pese a versiones oficiales que indican un avance cercano al 90%, “no hay ninguna fecha real de regreso a clases” y consideró que no es factible una pronta reapertura. “Aunque la empresa entregue la llave, después hay que limpiar y refuncionalizar toda la escuela. Eso lleva tiempo”, explicó.
La referente también cuestionó la falta de información por parte del Gobierno provincial. “Nunca se hicieron presentes autoridades del Ministerio de Educación ni de Infraestructura Escolar para explicar qué está pasando. A la cooperadora no nos convocan, directamente nos ignoran”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que la comunicación oficial se dio recién tras la convocatoria a un “abrazo” simbólico a la institución. “Antes de eso no hubo ninguna explicación. La nota fue dirigida al equipo directivo, no a las familias ni a la cooperadora”, señaló.
Pazos describió además un escenario complejo para los estudiantes, muchos de los cuales aún no pueden retomar sus actividades con normalidad. Mientras el turno vespertino funciona de manera reducida en otro edificio, las clases de la mañana y la tarde continúan suspendidas por falta de condiciones adecuadas. “Los espacios alternativos no cumplen con los requerimientos para estudiantes con discapacidad”, indicó.
Asimismo, advirtió sobre el deterioro del tejido social en la comunidad educativa. “Hay una división entre familias, enojo y desgaste. Pero el único responsable de esta situación es el Gobierno de la provincia”, sostuvo, y pidió no trasladar la responsabilidad a docentes, directivos o cooperadoras.
Otro de los puntos críticos mencionados fue el estado en el que podría entregarse el edificio. Según detalló, la institución lleva meses cerrada, sin calefacción ni mantenimiento, lo que podría implicar problemas de salubridad. “Puede haber roedores, polvo de obra, falta de condiciones básicas. No se puede volver así”, alertó.
Finalmente, Pazos reiteró el reclamo de mayor participación y transparencia. “Detrás de la cooperadora hay toda una comunidad educativa. No es falta de interés, es falta de convocatoria. Queremos colaborar, pero también necesitamos respuestas”, concluyó.