Ushuaia 20 de febrero 2026.- La aparición de más de 120 corderos muertos en la zona de la Misión Salesiana volvió a poner en agenda el avance de los perros asilvestrados y su impacto ambiental y productivo en la provincia.
El biólogo e investigador del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), Adrián Schiavini, advirtió que no se trata de un hecho aislado, sino de “la manifestación visible de un fenómeno que se expande en silencio” y que ya alcanza gran parte del territorio fueguino.
Según explicó, los ataques no responden al hambre sino a un patrón de persecución heredado: “Un solo perro puede herir y matar cincuenta o cien ovejas en una noche”. Este comportamiento, afirmó, vuelve el problema “exponencial” y capaz de generar mortandades masivas en pocas horas.
El investigador señaló que el bosque actúa como refugio y corredor biológico, facilitando la expansión de las jaurías, y alertó que los ataques ya no se limitan a ovinos, sino que también afectan a terneros.
Schiavini fue crítico respecto de la castración masiva como única respuesta. “En el estado actual del problema no es suficiente”, sostuvo, y remarcó que el origen está en las ciudades, donde persisten el abandono y la circulación de perros sueltos.
Además, planteó una discusión de fondo: si no se interviene sobre la población de perros en el ámbito rural, el impacto se trasladará a la fauna silvestre. “No existe la bala de plata”, resumió.
El especialista reclamó educación sostenida, sanciones efectivas y decisiones políticas firmes, advirtiendo que la inacción agrava un conflicto que ya afecta a la producción, la biodiversidad y que incluso podría representar un riesgo creciente en zonas turísticas y rurales.