Ushuaia 10 de Febrero 2026.- La pesquería argentina de langostino (Pleoticus muelleri) obtuvo la certificación del Marine Stewardship Council (MSC), un reconocimiento internacional que no solo valida prácticas sustentables, sino que también fortalece el posicionamiento económico y estratégico del sector pesquero argentino en los mercados globales.

La certificación, confirmada oficialmente el 6 de febrero de 2026, otorga al langostino argentino el sello azul del MSC, un estándar que hoy funciona como requisito de acceso en numerosos mercados internacionales, especialmente en cadenas minoristas, grandes compradores institucionales y el segmento global de food service.

En un contexto de restricción externa, necesidad de divisas y presión sobre el aparato productivo, la obtención del sello MSC adquiere un valor político y económico concreto: mejora la competitividad del langostino argentino, amplía mercados, reduce barreras comerciales no arancelarias y fortalece la capacidad exportadora de uno de los complejos productivos más dinámicos del país.

Detrás de este logro existe una política pública sostenida en el tiempo, basada en evidencia científica, controles y reglas claras. El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), el Consejo Federal Pesquero (CFP) y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura cumplieron un rol central en la construcción del marco técnico e institucional que permitió alcanzar el estándar internacional.

A este esquema se sumó el sector privado y el acompañamiento de organizaciones especializadas, como CeDePesca, consolidando un modelo de articulación público–privada que muestra resultados concretos en términos de inserción internacional.

Desde una mirada económica, la certificación impacta directamente en el valor del producto, la previsibilidad comercial y la capacidad de sostener contratos de largo plazo con compradores que exigen trazabilidad, sustentabilidad y auditorías externas. Desde una mirada política, posiciona a la Argentina como proveedor confiable en un mercado global cada vez más condicionado por estándares ambientales y de gobernanza.

La certificación también eleva el nivel de exigencia interna: obliga a sostener inversiones en investigación científica, sistemas de control, transparencia administrativa y cumplimiento normativo. De este modo, no solo consolida el presente del langostino argentino, sino que fija condiciones estructurales para la sostenibilidad económica y productiva del sector en el mediano y largo plazo.

En un escenario donde la competitividad ya no depende solo del precio, sino también de estándares, reputación y cumplimiento, el sello MSC funciona como una herramienta de política productiva que refuerza la capacidad de la pesca argentina para generar divisas, empleo y valor agregado con mayor previsibilidad.