Ushuaia 28 de noviembre 2025.- El nuevo director por el sector pasivo en OSEF, Horacio Gallego, expresó una fuerte preocupación por la situación de la obra social en la previa a su asunción. Aún sin haber tomado funciones formalmente, aseguró que los jubilados ya están reclamando soluciones urgentes y que la crisis sanitaria que afecta a miles de afiliados “no puede esperar”, dialogo con el Cronista Urbano.
Gallego reconoció que el panorama es más grave de lo que imaginaba cuando todavía observaba la situación “desde afuera”. Hoy, afirma, recibe decenas de llamados diarios de afiliados que continúan sin respuestas, especialmente quienes atraviesan tratamientos prolongados y dependen de autorizaciones médicas o de su inclusión en los padrones de prestadores. En el caso de Córdoba, detalló que si bien se acordó la cobertura para unas 880 personas, el universo total supera las 1.300, por lo que cientos siguen fuera del sistema. “La gente pregunta por qué no está empadronada y uno trata de explicar, pero no tiene herramientas porque todavía no asumimos”, señaló.
El futuro director explicó que, pese a no poder intervenir todavía en la gestión, intenta mantenerse informado y contener a los afiliados. Aun así, admitió que “la impotencia es enorme”, porque la crisis golpea en un área tan sensible como la salud y porque muchos afiliados no comprenden que las nuevas autoridades todavía no tienen capacidad de acción. Gallego sostuvo que la expectativa social es grande y que el recambio genera esperanza, especialmente entre quienes vienen reclamando una mejora en la política sanitaria de OSEF.
Adelantó que ya inició contactos con quienes integrarán el directorio y también con autoridades actuales de la obra social, con quienes pidió una reunión de transición para acceder a información precisa y conocer el estado real de la institución. Según indicó, tanto desde la conducción actual como desde otros sectores del organismo hubo señales positivas para facilitar ese encuentro.
Sin embargo, evitó confirmar versiones sobre un eventual retiro de la actual presidenta, Mariana Hruby, y manifestó no tener información oficial al respecto. Sí insistió en que la transición debe ser transparente y ordenada, porque sólo con datos certeros podrán delinearse acciones concretas desde enero.
Consultado sobre el margen real para revertir la crisis financiera y de prestaciones, Gallego afirmó que es posible, aunque llevará tiempo. Reiteró que uno de los mayores problemas es el “malgasto de los fondos” y remarcó que la situación no depende únicamente de las decisiones internas de OSEF, sino también de la voluntad política del Gobierno provincial. “La obra social está prácticamente intervenida por el Ejecutivo. Las decisiones políticas marcan el rumbo y no vemos una definición clara en materia de salud”, criticó.
Cuestionó además la falta de una política sanitaria integral y advirtió que no se puede exigir a OSEF que resuelva problemas estructurales del sistema de salud público. “Responsabilizamos a la obra social por cosas que son del sistema de salud. Si no hay política pública, no alcanza con que la obra social haga lo que puede”, indicó.
Gallego también expresó dudas sobre el compromiso real del Gobierno con la sostenibilidad del organismo, especialmente después de los episodios de falta de pago a prestadores, la amenaza de corte de servicios esenciales y la ausencia de posicionamientos oficiales. Recordó que en otros años, la obra social llegó incluso a prestarle fondos a la Caja de Jubilación, mientras que hoy no puede garantizar medicamentos básicos. “A partir de la intervención política empezó la decadencia”, afirmó.
El director electo insistió en que las nuevas autoridades reclamarán auditorías serias, controles efectivos y un análisis profundo del uso de los recursos. Consideró indispensable revisar compras realizadas en emergencia y los costos que generan sobreprecios significativos. “Vivimos de emergencia en emergencia y así se paga cualquier cosa”, cuestionó.
Finalmente, Gallego subrayó que los reclamos de Córdoba y de toda la provincia ya llegaron a su teléfono personal y que comprende la desesperación. “Se trata de la salud, de la vida. La gente no puede esperar”, sostuvo, y reiteró que su compromiso será trabajar para ordenar la obra social y recuperar la confianza de los afiliados.