Ushuaia 20 de mayo 2025.- Tras la publicación del Decreto 334/2025 que establece un régimen simplificado de importación para pequeños envíos, el presidente de la Unión Industrial Fueguina, Alberto Garófalo, compartió su análisis en el programa Cronista Urbano, y sostuvo que si bien la medida no implica un desmantelamiento inmediato del régimen industrial fueguino, acelera un proceso de reconversión que ya estaba en marcha y que ahora exige respuestas más rápidas y coordinadas entre todos los actores.
“Recién estoy leyendo el decreto en profundidad, no quiero apresurarme. A simple vista, contiene medidas que ya se habían anunciado, pero habrá que ver cómo se instrumentan. No veo un escenario apocalíptico inmediato, aunque sí una tendencia que se profundiza”, sostuvo Garófalo.
El referente industrial explicó que si bien algunas líneas de producción —como las vinculadas a celulares de gama baja y media— podrían verse afectadas, “la clave estará en la decisión que tomen las marcas”, dado que en mercados altamente concentrados como el argentino, donde dos empresas dominan el 75% del rubro, la provisión depende más de esas decisiones que del consumidor final.
Sobre los puntos del decreto, Garófalo señaló que “la reducción de aranceles y de impuestos internos genera un incentivo a la importación de productos terminados”, lo que podría comprometer la competitividad de los bienes fabricados en la isla. Sin embargo, destacó que la exención del impuesto interno hasta 2038 para productos con acreditación de origen en Tierra del Fuego representa un esfuerzo por sostener la producción local.
“La pérdida de protección arancelaria es real, pero no definitiva. Este no es un decreto que cierre fábricas de un día para el otro, pero sí obliga a repensar cada línea productiva con mucha precisión”, advirtió.
Respecto a la reconversión económica de la provincia, Garófalo fue claro: “Lo venimos hablando hace tiempo. Esta reconversión es necesaria, pero no se puede hacer dejando a las empresas afuera. Si el proceso no es ordenado, si no se acompaña con inversiones y planificación, el riesgo es alto desde el punto de vista social”.
En ese sentido, remarcó el valor del FAMP (Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva): “Las empresas comenzaron a mirar otras actividades, aunque no sean de su especialidad. Si no invierten en nuevos proyectos, deben aportar al fisco sin recupero, por eso el FAMP es un incentivo potente. Pero para que los proyectos maduren, necesitamos tiempo. Y ahora el reloj corre más rápido”.
Garófalo también señaló que el sector empresarial no puede encarar solo esta transición: “Hace falta un compromiso concreto del Estado nacional y provincial. No puede recaer todo sobre las empresas. Las nuevas actividades necesitan apoyo, aliento y acompañamiento”.
Por último, envió un mensaje de calma al sector laboral: “No creemos que el impacto sea inmediato ni masivo, pero sí hay que estar atentos. Este no es el final del régimen, pero sí una etapa que obliga a acelerar los cambios. Y esos cambios deben incluir a todos, sin dejar a nadie atrás”.