Ushuaia 29 de abril 2025.- Juan Carrizo, referente de la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET), cuestionó duramente el reciente acuerdo salarial docente que establece un incremento del 3% y la incorporación de una hora cátedra adicional, elevando el salario testigo a 973 mil pesos. “Está muy por debajo del millón seiscientos que se necesita para que un docente no sea pobre”, advirtió en declaraciones a El Cronista Urbano.
Carrizo sostuvo que el acuerdo alcanzado dista mucho de lo que se venía reclamando desde el sector. “Se ha aceptado una propuesta muy alejada de la canasta básica o del salario mínimo vital y móvil que supuestamente el mismo sindicato que participa en la paritaria había encargado calcular. Los valores son similares y rondan el millón seiscientos mil pesos”, remarcó. “Aceptar esto como un logro es, como mínimo, preocupante”.
Además, volvió a señalar la exclusión sistemática de AMET de las discusiones salariales: “Hace años reclamamos participación en las mesas paritarias y hasta el día de hoy el Ministerio ni siquiera nos recibe para una charla informal. Hablan de diálogo, pero sólo conversan con quienes les resultan cómodos”.
Carrizo también puso en duda la representatividad de quienes firmaron el acta paritaria. “Dicen que hubo una aprobación por amplia mayoría, pero si uno lee el acta, no hay contrapropuesta ni discusión. Simplemente se traslada la propuesta a las bases sin discutir nada más. No hubo voluntad real de pelear por algo mejor”, expresó.
Sobre el desgaste de las medidas de fuerza, el dirigente explicó que “la gente no puede sostener paros o desobligaciones cuando eso implica descuentos importantes en sus salarios. Muchos docentes están endeudados o con dificultades para llegar a fin de mes. Las medidas fueron perdiendo eficacia y eso, lamentablemente, se nota en los resultados”.
Por otro lado, Carrizo fue crítico con el proyecto de Ley de Financiamiento Educativo impulsado por el SUTEF y el Ejecutivo. “Se habla de presupuesto participativo, pero no hay participación real. Nadie nos convocó a discutirlo. Y aún no se sabe de dónde saldrán los fondos”, advirtió. “Hablan de mejoras salariales, de infraestructura, de equipamiento, pero todo eso se definió entre pocos”.
También se refirió al estado de los establecimientos educativos: “Recorrimos las escuelas a principios de año y en muchas no se había hecho absolutamente nada. Algunas iniciaron las clases con semanas de retraso por falta de gas o obras inconclusas. Incluso hoy, a fines de abril, todavía hay instituciones con problemas serios: ratas en cocinas, falta de limpieza, ventanas rotas y falencias eléctricas”.
Carrizo no dudó en calificar como “crítica” la situación edilicia y responsabilizó a las autoridades del Ministerio de Educación: “Hay una evidente mala administración. Esta semana supimos que se autorizó un contrato de alquiler por más de 300 millones de pesos para oficinas, mientras que las escuelas carecen de productos básicos de limpieza que deben hacer durar una semana entera”.
Finalmente, expresó su preocupación por el creciente distanciamiento entre la comunidad educativa y los docentes. “Nos quieren enfrentar a la sociedad, cuando en realidad la pelea es por mejorar las condiciones para todos. La mayoría de los días sin clases no son por paros, sino porque las escuelas están en condiciones inaceptables. Lo que pedimos es seguridad y dignidad para enseñar y aprender”.