Ushuaia 17 de julio 2017.- (Por Carlos Burgueño) Para el Gobierno, el “Plan Notebooks” fue un éxito. La idea de abrir el mercado de esta tecnología eliminando aranceles habría generado una caída de hasta el 30% en los valores generales de los productos y la posibilidad de acceder a tecnología actualizada y en cuotas para un público, de nivel mediano y alto, que no adquiría este tipo de bienes en el país desde hacía más de una década.

Tal es el entusiasmo en el macrismo que ya se piensa, para después de las elecciones, aplicar el mismo plan para el mercado de celulares; intentando lograr el mismo efecto que con las notebooks: liberar el ingreso, bajar los precios, mejorar el acceso a tecnología y reconvertir el sector ensamblador local. Saben en el oficialismo que será una medida que traerá mucha polémica, por eso se la presentará en sociedad después de las elecciones legislativas de octubre.

“Ya no conviene ir a Chile ni viajar a Miami. Conviene comprar la misma notebook en la Argentina y en cuotas”, se entusiasman en el Ministerio de Producción de Francisco Cabrera, ante los resultados del plan aplicado desde el 1 de abril. Desde ese día el Gobierno dispuso que las notebooks, tabletas y computadoras de escritorio puedan ingresar libremente al país luego de la anulación de todos los aranceles de importación.

El anuncio se había hecho en noviembre de 2016, junto con un plan de reconversión para las plantas de fabricación local instaladas en Tierra del Fuego, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Las empresas, con apoyo oficial, aplicaron un plan de movilidad laboral dentro de las mismas líneas productivas, trasladando los casi 1000 empleados que estaban dedicados a producir computadoras dentro del país a otros rubros como aire acondicionado, pequeños electrodomésticos y televisores y equipos de audio de última generación.

Se mantendría además una parte de la producción, abasteciendo los planes oficiales de distribución de tablets y notebooks en escuelas y el plan “Conectar”, y se abrirían mercados en algunos países latinoamericanos y el norte de África, propuesta que trajeron las mismas compañías, y que, aparentemente, cumplieron. Asegura el Gobierno que sólo se perdió el 20% de los puestos de trabajo, y que el resto de los trabajadores, y que en todos los casos no hubo conflictos laborales.

El Gobierno analizó la puesta en marcha y cronometró que desde mediados de mayo (un mes y medio después de puesta en marcha la medida) comenzaron a bajar los precios, a mejorar la calidad y la actualización de la tecnología y, lo fundamental, a aparecer los consumidores, provocando una reacción en un mercado que se encontraba en caída libre desde hacía cuatro años. Hubo incluso remates a precios hasta un 50% inferiores a los originales en notebooks y tablets fabricadas en el país hasta el último trimestre de 2016 y que se encontraban en stocks a la espera de una demanda que nunca llegaba.

La oferta comenzó a mejoraren julio y si bien los precios se mantienen bastante por encima de lo que se puede encontrar en Santiago de Chile y Miami, se ubican ya cerca de los valores del Mercosur y del resto de América Latina y se ofrecen con financiamiento de hasta 12 meses. El Gobierno reconoce que se está por llegar a una barrera en la baja de precios, a partir del ya famoso “costo argentino”. Como curiosidad, en el mercado se habla de un costo hasta un 20% menor para traer las computadoras embaladas en contenedores protegidos vía barco desde los puertos originarios (sudeste asiático en su mayoría) hasta Buenos Aires, que desde Retiro hasta las góndolas, donde se las ofrece al público. El único precio que disminuyó fue el 35% de los aranceles, mientras que el resto de los componentes del “costo final”, aumentaron.

Para el Gobierno, el ensayo fue exitoso en todo sentido y es un ejemplo de cómo reconvertir una industria deficitaria y que “conspiraba contra el crecimiento”, según la visión del propio Ministerio de Producción, al trabar el acceso a la tecnología, en especial para empresas. Tal es el entusiasmo, que ahora el laboratorio se trasladará a un segundo mercado, mucho más grande y con precios igual de distorsivos que el de la tecnología de tablets, notebooks y computadoras de escritorio.

Se buscará que la fabricación (más específicamente ensamblaje) de celulares en el país, también se reconvierta.

Fuente Ambito Financiero